Hacia finales del mes de enero del año en curso recibí la llamada de Diario La Hora. Sus directivos querían contratar un reportero y me pidieron que asista a una entrevista de trabajo. Decidí ir, no solo por necesidad, sino también para comprobar ciertas ideas preconcebidas, que en este comentario quedarán sobreentendidas.
La cita estaba pactada para el día 31. Fui recibido, en su despacho, por Francisco Vivanco, presidente del Diario en mención, quien estaba acompañado de una colaboradora. Desde un comienzo noté, con curiosidad, que la entrevista sería distendida y coloquial.
Si bien se habló de mi experiencia en los medios de comunicación impresos, Vivanco puso especial atención en indagar sobre lo que pensaba del actual Presidente de la República, la gestión de la Asamblea Constituyente y sobre mi criterio de la política exterior norteamericana…
Al parecer, mis puntos de vista no le sentaron nada bien, porque ni siquiera fui llamado a rendir las pruebas sicológicas y de redacción. Sostengo esta premisa sobre la base de una entrevista realizada al mismo Vivanco, por Multimedios 106, el pasado 25 de febrero. Aquí, el presidente de La Hora lanzó ‘afilados dardos’ al Gobierno de Rafael Correa. Cito textualmente:
“En Ecuador no hay libertad de expresión, ni libertad prensa”. “Me da vergüenza que un primer mandatario (Rafael Correa) haya hecho de la comunicación un albañal en donde se utilizan esos adjetivos”. “No es posible hablar que hay libertad de prensa” en Ecuador mientras todo aquel que opine diferente al gobierno “sea perseguido, ofendido y encarcelado”. “Lo único independiente que queda es el sistema judicial al que también quieren pegarle el zarpazo”. El “fanatismo del régimen hace parecer que las frecuencias (de radio y televisión) fueran propiedad del Presidente de la República o de Jorge Yunda”.
Los planteamientos de Vivanco están basados en irrealidades. Lo ocurrido en Dayuma, la detención de la prefecta Guadalupe Llori, y la presunta orden de prisión en contra del ex director del SRI, Alberto Cárdenas, son casos especiales, y están en manos de la justicia, la cual mantiene su independencia del Ejecutivo y de la Asamblea.
Si bien Correa tiene un fuerte temperamento, hasta ahora no veo a ningún medio de comunicación clausurado… Es más, sostengo que en este país sí hay libertad de expresión, pero no gracias a cierto tipo de prensa.
Coincido con Vivanco en creer que las frecuencias radioeléctricas pertenecen al Estado. Lo malo es que gran parte de los medios de comunicación no lo han puesto en práctica.
Quiero aclarar, por si acaso, que no estoy resentido con el directivo de La Hora por no haber sido contratado, pero veo con mucha preocupación que en estos tiempos (y peor aún como periodistas) debamos ocultar nuestra ideología para conseguir un empleo.
Tampoco me parece ético que Vivanco indague sobre las tendencias ideológicas de sus potenciales empleados, porque lo que hizo fue rayar en la intolerancia y en el discrimen. Con seguridad, éste personaje debe saber que en el periodismo se trabaja en dos frentes: la información y la opinión; y yo, precisamente, no iba a ser contratado para opinar ¿O es que acaso en La Hora se informa opinando?
A pesar de esta experiencia -y corriendo el riesgo de quedarme desempleado toda la vida por escribir este artículo- seguiré yendo a mis entrevistas de trabajo mostrándome tal y como soy; es decir, seguiré defendiendo mi ideología, mi pensamiento y mi forma de ver la vida. Así eso no les agrade a ciertos dueños de los medios de comunicación. A fin de cuentas, no solo de pan vive el hombre. (El quiteño)
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