No es casualidad que el mismo día en que ocurrió la concentración de los partidarios del Gobierno en Guayaquil (antes de presentar este comentario no sabía si iba a ser exitoso o no dicho evento) haya coincidido con la programación de la dirigencia del Barcelona S.C. Hasta ahora, no aparece ningún ‘cesudo’ analista que se atreva a decirlo.
A mi criterio, los directivos del Barcelona buscaron captar la preferencia y la atención de los guayaquileños y guayaquileñas para que no asistan a los festejos del primer año de Gobierno de Rafael Correa, y crearon una suerte de boicot mediático- solapado. Para muestra un botón: en el noticiero Telemundo, de Ecuavisa, se hizo un llamado para que los ciudadanos (as) del puerto principal no salgan de sus casas, porque desde las 10:00 de la mañana los jugadores del Barcelona los visitarían en sus barrios y recorrerían sus avenidas, encaramados en un bus descubierto. Paralelamente, la programación en el Estadio Banco de Pichincha (antes denominado Monumental Isidro Romero C.) también arrancaría a la misma hora con la presentación de cantantes y bailarinas, a sabiendas de que el evento principal se realizaría en la noche.
Sin ser un hincha del Barcelona, considero que uno de los peores factores de su fracaso ha sido la politización de su clase dirigente, y me atrevería a decir que esto no va a ha cambiar en mucho tiempo… El Barcelona pasó de ser una plataforma política socialcristiana y del PRE, a manos de la oligarquía ecuatoriana.
Si hacemos un repaso, denotaremos que todos los dirigentes de este club son opositores al Gobierno de Correa: Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil y presidente vitalicio del Barcelona, todos conocemos cuál es su posición política frente al régimen. A él se suman los actuales directivos: Eduardo Maruri, asambleísta de bancada de minoría en Montecristi y Luis Noboa, sobrino del hombre más adinerado del país. Sin olvidarnos de Fidel Egas, dueño del Banco de Pichincha, quien con su dinero le cambió el nombre al estadio más grande que tiene el Ecuador.
No es bueno, ni saludable para el país utilizar la pasión que brinda el fútbol y el amor del hincha por una camiseta, para hacerle frente al proceso de cambio que impulsa el régimen.
No es bueno, ni saludable para el país, manipular a la gente con fines protervos y reprochables, que solo sirven a intereses mezquinos y particulares. (El quiteño)
0 comments for this entry ↓
There are no comments yet for this entry.
Leave a Comment